Revisión bloque 2, Textos Folclóricos

Buenas tardes compañeros,

Antes de comenzar a desarrollar la actividad práctica, querría justificar el por qué creo que el uso de textos folclóricos en el aula es necesaria. Cuando hablamos de textos folclóricos nos estamos refiriendo a textos fijos cuya narración, tanto por el paso del tiempo, como por la localización geográfica, generan leves variaciones, dando lugar a un proceso de creación continuo. Esta es una de las características que hacen que su uso en el aula sea imprescindible, pues permite que el alumno integre dicho texto, convirtiéndose así en protagonista de la evolución que sufrirá a lo largo de los años. Las nuevas tecnologías han dado lugar a una sociedad, supuestamente más conectada que nunca, pero sin ser consciente de ello, suponen un importante retroceso en lo que a la comunicación oral se refiere, dificultando así la adquisición de las habilidades necesarias. Por este motivo, en el aula se debe hacer valer la palabra, se debe fomentar que el alumno haga uso de ella y que pueda impregnarla de sus sentimientos y cultura, permitiendo así que perdure en el tiempo. 

En la actualidad, sí encontramos profesores dispuestos a fomentar los textos de autor, pero resulta poco habitual que se dedique el tiempo necesario a los textos folclóricos. Considero que, los textos folclóricos permiten que se desarrollen habilidades fundamentales para el correcto funcionamiento de los alumnos en sociedad, favorecen el habla en público, las habilidades de comunicación, la velocidad mental, disminuye el miedo a participar en el aula y favorece la creatividad, considerándose por ello un tipo de textos necesarios en el aula. 

Tanto la psicología como la pedagogía han abordado en numerosas ocasiones  los beneficios de los textos folclóricos, destacándose lo siguiente:

  1. Según Vygotsky, el desarrollo mental del hombre tiene su origen en la comunicación verbal entre el niño y el adulto, haciendo especial hincapié en el medio oral.
  2. Según Rodari, estos textos fomentan la creatividad y la fantasía, permitiendo al alumno impregnarse de las costumbres de su entorno y su cultura.
  3. Bettelheim defendía que este tipo de textos permiten al alumno conocerse y dar sentido al mundo, puesto que de algún modo, conectan el contenido inconsciente con la fantasía consciente.

A continuación, paso a describir al análisis realizado a tres textos folclóricos y su posible uso en el aula.

La Princesa del Guisante

https://www.andersenstories.com/es/andersen_cuentos/la_princesa_del_guisante


“Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que fuese una princesa de verdad. En su busca recorrió todo el mundo, mas siempre había algún pero. Princesas había muchas, más nunca lograba asegurarse de que lo fueran de veras; cada vez encontraba algo que le parecía sospechoso. Así regresó a su casa muy triste, pues estaba empeñado en encontrar a una princesa auténtica.

Una tarde estalló una terrible tempestad; sucedíanse sin interrupción los rayos y los truenos, y llovía a cántaros; era un tiempo espantoso. En éstas llamaron a la puerta de la ciudad, y el anciano Rey acudió a abrir.

Una princesa estaba en la puerta; pero ¡santo Dios, cómo la habían puesto la lluvia y el mal tiempo! El agua le chorreaba por el cabello y los vestidos, se le metía por las cañas de los zapatos y le salía por los tacones; pero ella afirmaba que era una princesa verdadera.

"Pronto lo sabremos," pensó la vieja Reina, y, sin decir palabra, se fue al dormitorio, levantó la cama y puso un guisante sobre la tela metálica; luego amontonó encima veinte colchones, y encima de éstos, otros tantos edredones.

En esta cama debía dormir la princesa.

Por la mañana le preguntaron qué tal había descansado.

"¡Oh, muy mal!" exclamó. "No he pegado un ojo en toda la noche. ¡Sabe Dios lo que habría en la cama! ¡Era algo tan duro, que tengo el cuerpo lleno de cardenales! ¡Horrible!"

Entonces vieron que era una princesa de verdad, puesto que, a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones, había sentido el guisante. Nadie, sino una verdadera princesa, podía ser tan sensible.

El príncipe la tomó por esposa, pues se había convencido de que se casaba con una princesa hecha y derecha; y el guisante pasó al museo, donde puede verse todavía, si nadie se lo ha llevado.”


Elección y argumentación: He decidido seleccionar este cuento, porque lo he escuchado durante toda mi vida y en muchas ocasiones el final de la historia resultaba muy diferente, por lo que es probable que ellos también lo hayan escuchado y no conozca la versión original. A pesar de ser la profesora quien lee el texto, el hecho de tratarse de un cuento corto y de fácil lectura, va a permitir que se utilice en 1º de Primaria, etapa que se caracteriza por el pensamiento intuitivo. Del mismo modo, el alumno se encuentra en un  momento en el que se desarrolla el concepto de identidad personal y su autoestima, así como su capacidad de observación y percepción selectiva, por el que este cuento le permitirá fomentar estas capacidades. Su capacidad imaginativa es abundante y le permitirá entender y diferenciar los aspectos reales, por lo que este cuento resulta adecuado para el momento evolutivo en el que se encuentra el alumno. 

Elemento propios del cuento:


ResumenEl príncipe busca una princesa con la que casarse, resultándole complicado encontrar a la "princesa auténtica", llegando a plantearse la posibilidad de no casarse. 

Personajes: el príncipe y la princesa, quienes juntos buscan un camino común que les lleve hacía el amor eterno. La princesa se muestra desaliñada pues de este modo, se “camufla” su origen real, impidiendo que el principie se deje llevar por su apariencia habitual (mucho más cuidada).

Arquetipos: la reina se presenta como “malvada” pues dada la apariencia de la supuesta princesa,  no llega a creerse que sea una princesa de verdad. En este caso se trataría del enemigo.

Estructura interna. Fechoría inicial: príncipe que desea casarse. Planteamiento: búsqueda del amor. Desenlace: encuentra a la persona adecuada y se casa.

Motivo: El motivo principal de este cuento es la búsqueda del amor, un amor verdadero  y puro no basado en la belleza. 

Uso en el aula:

Cambios: no produciría ningún cambio en el cuento, a excepción de adaptar el lenguaje a los alumnos de 6 años. De hecho, trataría de aportar alguna imagen del cuento original, con el objetivo de trasmitir a los alumnos el carácter atemporal del cuento.

Estructuraría el aula en círculo, sentados en el suelo. Tras finalizar la narración del cuento, plantearía un cuento-fórum, con la intención de indagar sobre las diferentes interpretaciones realizadas y el nivel de comprensión adquirido sobre el cuento. Preguntaría:

  1. ¿Qué os parece lo que hace la reina para descubrir si se trata de una verdadera princesa?
  2. ¿Por qué creeis que el principe no encuentra a la princesa perfecta para él?
  3. ¿Creeis que vosotros podríais notar el guisante?
  4. ¿Qué pretende la madre poniendo un guisante debajo del colchón?
  5. ¿Qué cosas del cuento podemos aplicar a nuestra vida real?

El niño Travieso

https://www.andersenstories.com/es/andersen_cuentos/el_nino_travieso



Érase una vez un anciano poeta, muy bueno y muy viejo. Un atardecer, cuando estaba en casa, el tiempo se puso muy malo; fuera llovía a cántaros, pero el anciano se encontraba muy a gusto en su cuarto, sentado junto a la estufa, en la que ardía un buen fuego y se asaban manzanas.

- Ni un pelo de la ropa les quedará seco a los infelices que este temporal haya pillado fuera de casa -dijo, pues era un poeta de muy buenos sentimientos.

- ¡Ábrame! ¡Tengo frío y estoy empapado! -gritó un niño desde fuera. Y llamaba a la puerta llorando, mientras la lluvia caía furiosa, y el viento hacía temblar todas las ventanas.

- ¡Pobrecillo! -dijo el viejo, abriendo la puerta. Estaba ante ella un rapazuelo completamente desnudo; el agua le chorreaba de los largos rizos rubios. Tiritaba de frío; de no hallar refugio, seguramente habría sucumbido, víctima de la inclemencia del tiempo.

- ¡Pobre pequeño! -exclamó el compasivo poeta, cogiéndolo de la mano-. ¡Ven conmigo, que te calentaré! Voy a darte vino y una manzana, porque eres tan precioso.

Y lo era, en efecto. Sus ojos parecían dos límpidas estrellas, y sus largos y ensortijados bucles eran como de oro puro, aun estando empapados. Era un verdadero angelito, pero estaba pálido de frío y tiritaba con todo su cuerpo. Sostenía en la mano un arco magnifico, pero estropeado por la lluvia; con la humedad, los colores de sus flechas se habían borrado y mezclado unos con otros.

El poeta se sentó junto a la estufa, puso al chiquillo en su regazo, escurrióle el agua del cabello, le calentó las manitas en las suyas y le preparó vino dulce. El pequeño no tardó en rehacerse: el color volvió a sus mejillas, y, saltando al suelo, se puso a bailar alrededor del anciano poeta.

- ¡Eres un rapaz alegre! -dijo el viejo-. ¿Cómo te llamas?

- Me llamo Amor -respondió el pequeño-. ¿No me conoces? Ahí está mi arco, con el que disparo, puedes creerme. Mira, ya ha vuelto el buen tiempo, y la luna brilla.

- Pero tienes el arco estropeado -observó el anciano.

- ¡Mala cosa sería! -exclamó el chiquillo, y, recogiéndolo del suelo, lo examinó con atención-. ¡Bah!, ya se ha secado; no le ha pasado nada; la cuerda está bien tensa. ¡Voy a probarlo! -. Tensó el arco, púsole una flecha y, apuntando, disparó certero, atravesando el corazón del buen poeta.- ¡Ya ves que mi arco no está estropeado! -dijo, y, con una carcajada, se marchó. ¡Habíase visto un chiquillo más malo! ¡Disparar así contra el viejo poeta, que lo había acogido en la caliente habitación, se había mostrado tan bueno con él y le había dado tan exquisito vino y sus mejores manzanas!

El buen señor yacía en el suelo, llorando; realmente le habían herido en el corazón.

-¡Oh, qué niño tan pérfido es ese Amor! Se lo contaré a todos los chiquillos buenos, para que estén precavidos y no jueguen con él, pues procurará causarles algún daño.

Todos los niños y niñas buenos a quienes contó lo sucedido se pusieron en guardia contra las tretas de Amor, pero éste continuó haciendo de las suyas, pues realmente es de la piel del diablo. Cuando los estudiantes salen de sus clases, él marcha a su lado, con un libro debajo del brazo y vestido con levita negra. No lo reconocen y lo cogen del brazo, creyendo que es también un estudiante, y entonces él les clava una flecha en el pecho. Cuando las muchachas vienen de escuchar al señor cura y han recibido ya la confirmación él las sigue también. Sí, siempre va detrás de la gente. En el teatro se sienta en la gran araña, y echa llamas para que las personas crean que es una lámpara, pero ¡quiá!; demasiado tarde descubren ellas su error. Corre por los jardines y en torno a las murallas. Sí, un día hirió en el corazón a tu padre y a tu madre. Pregúntaselo, verás lo que te dicen. Créeme, es un chiquillo muy travieso este Amor; nunca quieras tratos con él; acecha a todo el mundo. Piensa que un día disparó, una flecha hasta a tu anciana abuela; pero de eso hace mucho tiempo. Ya pasó, pero ella no lo olvida. ¡Caramba con este diablillo de Amor! Pero ahora ya lo conoces y sabes lo malo que es.


Elección y argumentaciónHe decidido  seleccionar este cuento porque no lo conocía y me parece muy bonito y curioso. Este cuento en comparación con el anterior, es bastante más largo y complejo en su lectura, por lo que lo propondría para 6º de Primaria. Los alumnos en este curso se encuentran en la etapa de operaciones concretas, por lo que son perfectamente capaces de comprender el simbolismo y el lenguaje figurado del texto. Si la persona que lee el texto tiene un nivel de desarrollo cognoscitivo adecuado, puede resultarle cómico, por lo que presentar este texto a niños de 11-12 años resulta conveniente. 

Elemento propios del cuento:

Resumen: El texto presenta a un niño llamado amor, el cual resulta travieso, pues se dedica a disparar con su flecha a las personas que tiene a su alrededor, sin motivo aparente. 

Personajes: encontramos al “niño amor” a su abuela y a un anciano que le ayuda.

Estructura interna. Fechoría inicial: niño desvalido. Planteamiento: búsqueda del amor. Desenlace: el niño amor dispara a las personas de su alrededor permitiéndoles conocer el verdadero amor.
Motivo: El motivo principal de este cuento es la búsqueda del amor, siendo este el argumento que mueve a nuestro protagonista.  

Uso en el aula: 

Cambios: adaptaría el lenguaje a los alumnos de 6º de Primaria, pero no cambiaría el texto.

Estructuraría el aula en círculo, sentados en el suelo. Tras finalizar la narración del cuento, plantearía un cuento-fórum, con la intención de indagar sobre las diferentes interpretaciones realizadas y el nivel de comprensión adquirido sobre el cuento. Preguntaría:

  1. ¿Quiénes son los protagonistas del cuento?
  2. ¿Qué pensáis que sucede en el cuento?
  3. El niño amor ¿es bueno o malo?
  4. ¿Qué le sucede al anciano que le ha ayudado?
  5. ¿Qué crees que quiere trasmitirnos el cuento?
  6. ¿Cómo pensáis que se siente el niño amor?

El Lobo y las Siete Cabritillas

https://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/el_lobo_y_las_siete_cabritillas

Érase una vez una vieja cabra que tenía siete cabritas, a las que quería tan tiernamente como una madre puede querer a sus hijos. Un día quiso salir al bosque a buscar comida y llamó a sus pequeñuelas. "Hijas mías," les dijo, "me voy al bosque; mucho ojo con el lobo, pues si entra en la casa os devorará a todas sin dejar ni un pelo. El muy bribón suele disfrazarse, pero lo conoceréis enseguida por su bronca voz y sus negras patas." Las cabritas respondieron: "Tendremos mucho cuidado, madrecita. Podéis marcharos tranquila." Despidióse la vieja con un balido y, confiada, emprendió su camino.

No había transcurrido mucho tiempo cuando llamaron a la puerta y una voz dijo: "Abrid, hijitas. Soy vuestra madre, que estoy de vuelta y os traigo algo para cada una." Pero las cabritas comprendieron, por lo rudo de la voz, que era el lobo. "No te abriremos," exclamaron, "no eres nuestra madre. Ella tiene una voz suave y cariñosa, y la tuya es bronca: eres el lobo." Fuese éste a la tienda y se compró un buen trozo de yeso. Se lo comió para suavizarse la voz y volvió a la casita. Llamando nuevamente a la puerta: "Abrid hijitas," dijo, "vuestra madre os trae algo a cada una." Pero el lobo había puesto una negra pata en la ventana, y al verla las cabritas, exclamaron: "No, no te abriremos; nuestra madre no tiene las patas negras como tú. ¡Eres el lobo!" Corrió entonces el muy bribón a un tahonero y le dijo: "Mira, me he lastimado un pie; úntamelo con un poco de pasta." Untada que tuvo ya la pata, fue al encuentro del molinero: "Échame harina blanca en el pie," díjole. El molinero, comprendiendo que el lobo tramaba alguna tropelía, negóse al principio, pero la fiera lo amenazó: "Si no lo haces, te devoro." El hombre, asustado, le blanqueó la pata. Sí, así es la gente.

Volvió el rufián por tercera vez a la puerta y, llamando, dijo: "Abrid, pequeñas; es vuestra madrecita querida, que está de regreso y os trae buenas cosas del bosque." Las cabritas replicaron: "Enséñanos la pata; queremos asegurarnos de que eres nuestra madre." La fiera puso la pata en la ventana, y, al ver ellas que era blanca, creyeron que eran verdad sus palabras y se apresuraron a abrir. Pero fue el lobo quien entró. ¡Qué sobresalto, Dios mío! ¡Y qué prisas por esconderse todas! Metióse una debajo de la mesa; la otra, en la cama; la tercera, en el horno; la cuarta, en la cocina; la quinta, en el armario; la sexta, debajo de la fregadera, y la más pequeña, en la caja del reloj. Pero el lobo fue descubriéndolas una tras otra y, sin gastar cumplidos, se las engulló a todas menos a la más pequeñita que, oculta en la caja del reloj, pudo escapar a sus pesquisas. Ya ahíto y satisfecho, el lobo se alejó a un trote ligero y, llegado a un verde prado, tumbóse a dormir a la sombra de un árbol.

Al cabo de poco regresó a casa la vieja cabra. ¡Santo Dios, lo que vio! La puerta, abierta de par en par; la mesa, las sillas y bancos, todo volcado y revuelto; la jofaina, rota en mil pedazos; las mantas y almohadas, por el suelo. Buscó a sus hijitas, pero no aparecieron por ninguna parte; llamólas a todas por sus nombres, pero ninguna contestó. Hasta que llególe la vez a la última, la cual, con vocecita queda, dijo: "Madre querida, estoy en la caja del reloj." Sacóla la cabra, y entonces la pequeña le explicó que había venido el lobo y se había comido a las demás. ¡Imaginad con qué desconsuelo lloraba la madre la pérdida de sus hijitas!

Cuando ya no le quedaban más lágrimas, salió al campo en compañía de su pequeña, y, al llegar al prado, vio al lobo dormido debajo del árbol, roncando tan fuertemente que hacía temblar las ramas. Al observarlo de cerca, parecióle que algo se movía y agitaba en su abultada barriga. ¡Válgame Dios! pensó, ¿si serán mis pobres hijitas, que se las ha merendado y que están vivas aún? Y envió a la pequeña a casa, a toda prisa, en busca de tijeras, aguja e hilo. Abrió la panza al monstruo, y apenas había empezado a cortar cuando una de las cabritas asomó la cabeza. Al seguir cortando saltaron las seis afuera, una tras otra, todas vivitas y sin daño alguno, pues la bestia, en su glotonería, las había engullido enteras. ¡Allí era de ver su regocijo! ¡Con cuánto cariño abrazaron a su mamaíta, brincando como sastre en bodas! Pero la cabra dijo: "Traedme ahora piedras; llenaremos con ellas la panza de esta condenada bestia, aprovechando que duerme." Las siete cabritas corrieron en busca de piedras y las fueron metiendo en la barriga, hasta que ya no cupieron más. La madre cosió la piel con tanta presteza y suavidad, que la fiera no se dio cuenta de nada ni hizo el menor movimiento.

Terminada ya su siesta, el lobo se levantó, y, como los guijarros que le llenaban el estómago le diesen mucha sed, encaminóse a un pozo para beber. Mientras andaba, moviéndose de un lado a otro, los guijarros de su panza chocaban entre sí con gran ruido, por lo que exclamó:

"¿Qué será este ruido 

que suena en mi barriga?

Creí que eran seis cabritas,

mas ahora me parecen chinitas."

Al llegar al pozo e inclinarse sobre el brocal, el peso de las piedras lo arrastró y lo hizo caer al fondo, donde se ahogó miserablemente. Viéndolo las cabritas, acudieron corriendo y gritando jubilosas: "¡Muerto está el lobo! ¡Muerto está el lobo!" Y, con su madre, pusiéronse a bailar en corro en torno al pozo


Elección y argumentación: Este tercer cuento, lo he elegido por conocerlo y a diferencia del primero, decido seleccionarlo porque el final, es bastante similar al que yo conocía. Del mismo modo, decido plantearlo a alumnos de 6º de Primaria, ya que en en este curso, los alumnos se encuentran en la etapa de operaciones concretas, por lo que son perfectamente capaces de comprender el simbolismo y el lenguaje figurado del texto. Este cuento mezcla suspense y aventura, temas que resultan de gran interés para niños de edades entre los 11-12 años y además, mezcla realidad y fantasía, pues la audacia del lobo sí resulta real, dejando la parte de las cabritillas a la fantasía.

Elemento propios del cuento:

Resumen: Texto sobre una familia de cabras que se enfrenta a los peligros de un audaz lobo.

Personajes: animales fantásticos, cabras y lobo.

Estructura interna. Fechoría inicial: cabritillas que se quedan solas en casa. Planteamiento: audacia del lobo. Desenlace: vuelta al cuanto a resultar más inteligentes la cabritillas.

Motivo: El motivo principal de este cuento es la fuga y persecución. En este caso, la heroína (cabra) utiliza su ingenio mágico para alcanzar su objetivo

Uso en el aula: 

Cambios: adaptaría el lenguaje a los alumnos de 6º de Primaria, pero no cambiaría el texto. Estructuraría el aula en círculo, sentados en el suelo. Tras finalizar la narración del cuento, plantearía un cuento-fórum, con la intención de indagar sobre las diferentes interpretaciones realizadas y el nivel de comprensión adquirido sobre el cuento. 
Preguntaría:

  1. ¿Qué harías si fueses la única cabritilla superviviente?
  2. ¿Dónde te hubieras escondido si fueses una cabritilla?
  3. ¿Qué hubieses hecho si fueses la madre de la cabritillas?
  4. ¿Qué te parece el modo de actuar del lobo?
  5. ¿Qué podemos aprender del cuento?
CONCLUSIÓN: 


Trabajar con textos folclóricos me ha hecho tomar conciencia de las grandes variaciones que sufren este tipo de textos conforme pasan los años, pues cuentos que originalmente eran de una manera, yo los recibí como niña con variaciones y hoy en día se trasmiten de manera diferente a como yo los conocía. A pesar de estas variaciones, me resulta muy curioso que este tipo de textos perduren en el tiempo y siguan teniendo un gran efectos en los alumnos. 

Considero fundamnetal que se trabaje en el aula este tipo de textos, pues además de formentar la creatividad, permiten al alumno poner en práctica habilidades de comunicación oral fundamentales para su desarrollo social.

Comentarios

  1. Buenos días.
    Primero felicitarte por tu trabajo.
    Creo que en la primera parte del texto quedan bien argumentadas las bases para conocer de donde vienen este tipo de texto, que son la transmisión de la cultura y que como son contados pueden variar con el tiempo.
    Luego hablas de como se deben trabajar en el aula que es a través del uso de a palabra.
    En cuanto a los tres cuentos escogidos creo que están bien ajustados a la edad y bien trabajados en el aula. Me parece bien que varíes en primero para su comprensión y luego uses el cuento-forum ya que es la mejor forma de trabajar este tipo de textos.
    ¡¡Enhorabuena!!

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